
Autor: MIKE CONROY
Editorial: HARPER COLLINS
Páginas: 192
PVP: 24,99 $
Casualidad o no, con esto del auge de la novela gráfica la bibliografía sobre tebeos ha crecido de lo lindo, para gozo y solaz del que suscribe -no esperen un dato erudito al respecto, fíense de la impresión de un perro viejo-: proliferan biografías, monografías, publicaciones sesudas y pasquines encuadernados, repasos generales a la historia del medio o repasos parciales como el que les comentaré a continuación, este bonito pero escueto análisis ilustrado que reseña -parcialmente, todo hay que decirlo- el devenir del género bélico en viñetas, fértil donde los haya.
Y donde digo parcial quiero decir incompleto, como era de prever. Está firmado por Mike Conroy, el fundador de los premios Eagle, y la contraportad

El asunto está articulado en siete capítulos, el primero de los cuales, Historical Hostilities, se ventila los miles de años de historia que preceden a los primeros conflictos estadounidenses, indios, colonos, sureños, yankis y demás, qué les voy a contar que no sepan ustedes ya de memoria. Luego vienen las dos guerras mundiales -a la segunda se le dedican dos epígrafes, uno desde la perspectiva gringa y otro desde la británica-, la guerra de Corea y Vietnam -ambas al alimón- y la cosa acaba con el comentario a los Modern Day Conflicts, esto es, el 11-S, Bagdad, Sarajevo y algú

Y lo es precisamente por la sobresaliente nómina de autores anglosajones que, a lo largo de las décadas, han retratado esa fijación tan nuestra por reventar al contrario. Reed Crandall, Jack Jackson, John Severin, Joe Kubert, Harvey Kurtzman, Will Eisner, Jack Kirby, Jack Davis y Russ Heath son sólo un puñado de la portentosa legión de historietistas -no va con segundas- incluidos aquí; tantos, que cuesta trabajo escoger diez nombres a modo de ejemplo. Ahí iban nueve, el décimo hubiera sido Milton Caniff si Conroy no se hubiese olvidado de él. Una lástima. A cambio vienen tres maravillosas páginas de nuestro Raúlo Cáceres justo enfrente de una muestra del trabajo de Wally Wood. Sólo por eso merece la pena la libro. Bueno, a ver, no sólo por eso, no vayan a pensar que lo de Conroy es un tributo a la estupidez humana, es un homenaje al inagotable talento de los que la transformaron en narración gráfica y entretenimiento. En arte, vaya.
Javier Fernández
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