20 enero 2010

BUENAS NOCHES, BATMAN, ADIÓS

Título: BATMAN: ¿QUÉ LE SUCEDIÓ AL CRUZADO ENMASCARADO?
Autor: NEIL GAIMAN (guión) y ANDY KUBERT (dibujo)
Editorial: PLANETA DeAGOSTINI
Páginas: 88
PVP: 9,95 €

Andaba yo pensando en hacerles un par de recomendaciones para la cuesta de enero, qué se yo, los dos tomos de Una vida errante (Astiberri), el espectacular biopic de Tatsumi, o la reedición de La tumba de Drácula, de Wolfman y Colan (Panini), o el magistral Génesis, de Robert Crumb (La Cúpula), por no mencionar el extraordinario Evelyn, de Andrés G. Leiva (Sins Entido), que ya lleva unos meses en librerías y hay quien aún no se ha enterado.
Pero no, este año he decidido cambiar el palo, debe ser porque, carambolas de la vida, le quedan a uno bien lejos las librerías patrias y eso tiene sus inconvenientes; aunque también sus ventajas. Se amortigua la ansiedad. No queda más remedio que retirarse al cuartel de invierno, revisar lecturas, rememorar experiencias. Y bueno, se me ha ocurrido el viejo truco de las listas, que no sé durante cuánto tiempo me parecerá una buena idea. Así que la semana que viene espero tenerles preparada la primera de ellas. Los diez mejores cómics de... Ya veremos.
A lo que vamos, que se acaba el espacio que además no es mucho. Una novedad que sí he tenido oportunidad de leer, en inglés, eso sí, es este ¿Qué le sucedió al cruzado enmascarado?, de Gaiman y Kubert –hijo, no la vayamos a liar– que me recomendó el siempre atento Alvy Singer en la versión bloguera de la sección y me prestó un amigo, Guido Rosas. Decía allí el primero de los antedichos que con su lectura pasaría, cito, “por momentos eufóricos de amar a Batman”. Y bueno, siendo aplicado como soy, decidí probar suerte con este Gaiman que me trae por la calle de la amargura.
¿Qué le sucedió al cruzado enmascarado? es dos cosas; una, un homenaje posmoderno a los 70 años de carrera del hombre murciélago; y dos, un ejercicio de recreación del mito del superhéroe en vísperas de su (aparente) muerte en la continuidad de DC. Referente a lo segundo, Gaiman fabrica un emotivo truco que no les desvelaré aquí con el que añade una línea a la definición del personaje. Con respecto a lo primero, apoyado en un camaleónico Kubert –hijo, ya lo he dicho– que se esfuerza en imitar los estilos de todo tipo de autores del personaje, ya saben, Kane, Robinson, Adams, Bolland, etcétera, el guionista realiza no sólo un alarde referencial sino argumental, creando una intriga novelesca de primer nivel que atrapa al lector desde la primera página –bueno, digamos la cuarta o la quinta–. Ya ven, Batman ha muerto y a su funeral asisten una ristra de secundarios que confiesan ser el asesino. Si se conocen los infinitos guiños diseminados, bien; si no, también. La cosa funciona por sí sola. Lamento en parte que todo tenga que acabar en ese tono trascendente, pero es el signo de los tiempos, y la premisa de partida. Ven, por eso me gustan más los clásicos, tenían ese puntito naíf que convirtió a Batman en icónico.
Con todo, un tebeo excelente. De superhéroes, no me malinterpreten. Un Gaiman sólido. Gracias Alby, gracias Guido.

Javier Fernández

1 comentario:

Alvy Singer dijo...

De nada, me gusta mucho lo que viene haciendo Gaiman. Me aburrí con The Sandman a largo plazo.....Pero con Estación de Sombras, esos dioses reunidos y charlando, sabes que cuando tiene su momento...lo tiene y qué bien maneja los relatos, qué bien los presenta.