27 marzo 2010

MADRE MÍA, LOS DEFENSORES

Título: ESSENTIAL DEFENDERS VOL. 2
Autor: STEVE GERBER, SAL BUSCEMA Y OTROS.
Editorial: MARVEL
Páginas: 384
PVP: 16,99 $

Compilados en blanco y negro para la presente generación de lectores en los volúmenes 2 y 3 de la colección Essential, la etapa de The Defenders escrita por Steve Gerber en 1975 y 1976 permanece como uno de los más respetados e influyentes logros del género de superhéroes de la década de los 70. Es un trabajo trepidante, cargado de situaciones bizarras, tramas y subtramas enlazadas que se desarrollan con paciencia, pulso y cierta sana dosis de improvisación, cosido como está todo el asunto por la escritura moderna y la óptica singular del creador de Howard the Duck.
A menudo se ha señalado estos tebeos prefiguran motivos y soluciones narrativas de autores tan celebrados como Grant Morrison, pero, en mi opinión, The Defenders es más que un mero precedente. Es cierto que durante la lectura uno capta el parentesco con la Doom Patrol o los New X-Men firmados posteriormente por Morrison -otro día les hablo de cómo el Animal Man de este último retomó cuestiones autorreferenciales de Man-Thing-, aunque no es menos cierto que la voz de Gerber tiene cualidades irrepetibles. El entorno de los sufridos personajes que pueblan The Defenders sirve al guionista para detallar una realidad social que, aún deformada por los códigos propios del género, poco o nada se distancia del mundo real. Organizaciones terroristas, jefes de Estado, indigentes y desplazados sociales de todo tipo comparten páginas con los supuestos héroes, y entre los diversos conflictos se cuentan el racismo, la irresponsabilidad empresarial, la violencia carcelaria, el divorcio, la pobreza, la demagogia política, la manipulación de los medios de comunicación, la especulación inmobiliaria y, en general, la estupidez humana.
La habitual dosis de extravagancia made in Gerber alcanza aquí un raro grado de refinamiento. El escritor bucea en los archivos de la editorial para fabricar una de las sociedades malvadas más delirante que se haya visto, los Headmen, integrada por un experto neurocirujano con el cerebro transplantado en el cuerpo de un gorila, un científico pusilánime de rostro grotesco y deformado a causa de sus experimentos en compresión celular y un brujo megalomaníaco cuya mente acaba confinada, entre otros lugares, en el cuerpo de un cervatillo. A tan selecta compañía se une Ruby Thursday, creación original de Gerber, con su esfera de plástico maleable por cabeza. No menos divertido es el tratamiento que el autor reserva a Nebulon, el monstruoso alienígena disfrazado de dios cósmico, que ahora da seminarios sobre control mental y los riesgos del libre albedrío. Y de tanto en tanto asoma un enigmático elfo con pistola.
Son sólo algunos aspectos de una obra brillante e inclasificable como pocas.

Javier Fernández

2 comentarios:

Alvy Singer dijo...

Son psicodélicos The Defenders, porque Kirby era la simetría, la perfección manifestada en un trazo inolvidable e influyente, la inventiva y una sucesión imparable, pero envidiablemente escueta, de aventuras para los vengadores, pero en Los Defensores se siembra la duda, casi continuamente....

Javier dijo...

Así es, Alvy, te dejo aquí una frase de un párrafo que se cayó de ambos artículos por motivos de espacio:

"Gerber cambia certeza por incertidumbre, emite preguntas en lugar de respuestas"

un saludo