
Joven, contemporánea, elegante sin quererlo y a veces cutre –eso sí, de vocación–, la revista El Víbora (diciembre, 1979-enero 2005), primera publicación de la casa, fue el buque insignia que catapultó a Max, Martí, Nazario y Gallardo, y por sus páginas circuló un verdadero quién es quién de la historieta española que incluyó firmas tan significativas como las de Mauro Entrialgo, Miguel Ángel Martín o Álvarez Rabo. A lo largo de sus 300 números, la subtitulada revista de Cómix para supervivientes acercó al lector español lo más cañero del panorama alemán, estadounidense, francés, británico, italiano... Y cuando la tan cacareada crisis del mercado adulto del tebeo fue fulminando, una por una, todas las publicaciones que poblaban los quioscos, El Víbora volvió a reinventarse sacando el erotismo a pasear en portada y abriendo sus puertas al manga –que se había asomado ya tímidamente desde los orígenes mismos de la revista con uno de sus más geniales representantes: Yoshihiro Tatsumi–. Elasticidad frente a rigidez, la subsistencia por encima de todo. Aunque al final de la historia, como era previsible, se hizo realidad el dicho: todo lo bueno –y lo malo– se acaba. Y adiós al magazine.
Desde entonces, y dejando a un lado la monótona y exitosa cabecera erótica Kiss Comix, La Cúpula ha ofrecido una extraordinaria selección de álbumes que reflejan un gusto astuto, amplio y, en no pocas ocasiones, arriesgado. Centrándonos, por poner sólo un ejem

Visión, valentía y eclecticismo. Después de treinta años, La Cúpula es el referente editorial de nuestro país en el campo de los tebeos y una de las mejores escuelas para estudiar el medio. ¿He dicho una de las mejores? No, la mejor.
Javier Fernández
2 comentarios:
Mira que hay revistas de comics que han cerrado pero ninguna me dolio tanto como el cierre de el Vibora. Quizá, ingenuo de mi, me creí realmente eso de "Comix para supervivientes" .
Lo raro es que, ya extinguido el mercado de las revistas en esta páis, durara tanto. Con todo, siendo honestos, hay que reconocer que El Víbora murió antes de su cierre.
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