19 agosto 2010

UN DIABLO EN EL PURGATORIO

Título: BORN AGAIN

Autor: FRANK MILLER (guión) y DAVID MAZZUCCHELLI (dibujos)

Editorial: PANINI

Páginas: 224

PVP: 22,95 €

La primera vez que leí el Born Again andaba yo por el bachillerato, y bastante desencantado de los tebeos de superhéroes, todo sea dicho. Aunque, eso sí, seguía comprándolos por toneladas, pues aún no me había yo percatado de lo ancho y largo que es esto de la historieta. O lo había olvidado, para ser más exactos. Si echo la vista atrás, muy atrás, me veo en la cuna devorando los Spirou de Franquin palabras mayores, se tenga la edad que se tenga, el pato Donald de Carlk Barks –tres cuartos de lo mismo–, el DDT, el Pumby o el Mortadelo semanal, por citar lo primero que se me viene a la cabeza. Y es que el mar está lleno de peces.

El caso es que, ahora que lo pienso, me doy cuenta de que fue precisamente este tebeo de Miller y Mazzucchelli el que logró curarme del virus Marvel que afectó a mi generación. Ojo, digo curarme no porque haya acabado yo regalando mis Spiderman, sino porque hace ya un ciento que no me fundo los ahorros en coleccionarlos. Creerá alguno que estoy sugiriendo que el Born Again es un engendro infumable. Todo lo contrario, me parece un tebeo excitante, bien escrito y mejor dibujado. Tanto que, en comparación, y siempre hablando en términos generales, las desventuras de los supertipos me resultan un tanto insípidas y bastante sandias. Que no digo yo que no haya quien las considere algo muy serio, allá cada cual, pero a mí es que me da la risa. Será por eso que prefiero el trepamuros de Ditko al de Romita, el pato Howard al Capitán América, los X-Statix a los X-Men.

Pero no es de esto de lo que estamos hablando. Hablamos del Born Again o, lo que es lo mismo, de los números 227 a 233 de la serie Daredevil, editados originalmente entre febrero y agosto de 1986. Son magníficos tebeos de acción, aderezados con su poquito de existencialismo, un toque de mala leche y determinados fraseos herededados del género negro. El argumento de Miller maneja también elementos de la religiosidad cristiana, empezando por el título, que es un tópico de la conversión a Cristo. Pero, convendrán conmigo en que la mayor parte de la simbología manejada por los tebeos de superhéroes es bastante gruesa, mid-cult, de medio pelo. A qué engañarnos, no es por eso por los que nos fascinan obras como el Born Again. Lo que nos impele a releerlas tiene más que ver con la excitación emocional y con la eficacia narratológica que con lo propiamente ideológico, algo así como lo que ocurre con el cine de John Ford.

¿Les he dicho ya que los dibujos de Mazzucchelli son primorosos? Sólo por ellos merecería ya la pena apoquinar los casi 23 eurazos, pero es que el trabajo de Miller es realmente absorbente, y la suma de los dos talentos resulta en un tebeo trepidante y singular como pocos. Es de esos raros ejemplos que se disfrutan con la misma intensidad dos décadas y media después. Lo que se dice una pasada.

Javier Fernández

10 agosto 2010

¡GERBER EN EL SALÓN DE LA FAMA!

Ya sé, ya sé. Los ingresados este año en el Salón de la Fama durante la pasada ceremonia de entrega de los premios Eisner fueron seis, y no uno como podría deducirse por el título. Pero es que me he puesto tan contento al conocer la noticia de la concesión del The Will Eisner Award Hall of Fame al creador de Howard the Duck nada que ver con la película, no vayan a decir luego que les recomiendo basura que lo he escrito tal cual, sin pensármelo dos veces.

Y no es que el resto de los ganadores ax aequo sean tipos cualesquiera, no. Hay entre ellos nombres propios del tebeo estadounidense como Burne Hogarth (1911-1996), el excelso dibujante que nos deleitó a todos con su imperecedera versión de Tarzán, y Bob Montana (1920-1975), nada menos que el creador gráfico de Archie. Vean que, en ambos casos, el premio fue concedido directamente por el jurado. Pero ojo, los otros tres que junto a Steve Gerber (1947-2008) se alzaron con el premio por votación popular también tienen lo suyo. Mort Weisinger (1915-1978), escritor y editor, dirigió las riendas de Supermán durante buena parte de las décadas de 1950 y 1960; el recientemente fallecido Dick Giordano (1932-2010), recordado por sus dibujos y sus hermosas tintas, ejerció de alto ejecutivo de DC durante casi una década; y Mike Kaluta (1947), el único vivo de los seis, es un elegante ilustrador y un dibujante delicado, no demasiado prolífico, pero sí suficientemente apreciable.


Puestos en el mismo saco que todos ellos o, mejor aún, del centenar largo de integrantes actuales del Salón de la Fama, se podría argumentar que la aportación de Gerber al medio es más bien modesta. Que básicamente fue un escritor de superhéroes sin éxito comercial, un guionista de culto más recordado por su vena ácida y sus continuos problemas legales con Marvel que por sus propias historias. Yo, sin embargo, lo considero de otro modo, y es por eso que me felicito de que el tiempo le esté concediendo el crédito que mereció en vida. En mi opinión, Gerber fue un autor oblicuo e inesperado, original, incisivo y penetrante, un adelantado a su tiempo. Y la suya es una voz singular de la moderna industria del cómic-book. Firmó trabajos tan fenomenales como Man-Thing, The Defenders, Omega o Countdown to Mistery, pero también Void Indigo, Nevada, Hard Time o el propio pato Howard. Tebeos todos ellos inclasificables que, en conjunto, se erigen como una suerte de expresión íntima, un comentario valiente y personal sobre las transformaciones culturales, políticas y sociales recientes de Estados Unidos. Sólo por esto, está sobradamente justificado su ingreso en el Salón de la Fama; pero es que, además, su cruzada en favor de los derechos de autor que lo condujo en última instancia a la bancarrota lo señalan como precursor del tebeo independiente, de nuevo un adelantado, una especie de mártir necesario.


De modo que, ya les digo, hoy me siento feliz por Gerber y hasta se me ha olvidado por un instante que hace ya más de dos años que no está con nosotros. Por los otros cinco también, que conste, pero menos.


Javier Fernández

EL PRIMERO DE LA CLASE

Bueno, pues como cada año desde 1988 ya tenemos la lista de ganadores de los premios Eisner, los máximos galardones de la industria del tebeo en Estados Unidos. Por si no lo saben, les comento que la ceremonia de entrega se celebró el pasado 23 de julio en el marco de la convención anual de cómics de San Diego, uno de los encuentros historietísticos más relevantes del panorama mundial y, sin duda, el más importante de los muchos que se celebran en el nuevo continente.

No es mi intención referirles aquí la lista completa de premiados, menos aún la kilométrica relación de nominados, pues ambas pueden consultarse vía internet en la página oficial del evento: www.comic-con.org, pero sí quisiera dedicar una líneas a celebrar la triple corona obtenida por mi adorado David Mazzucchelli (Providence, NY, 1960): Mejor novela gráfica, Mejor escritor-dibujante y Mejor rotulista, lo que, en palabras de la organización, lo convierte en “el máximo ganador” de esta edición.

Qué quieren que les diga, me congratulo de que la industria haya al fin premiado a uno de sus creadores más genuinos y originales, un tipo formado como historietista en el corazón mismo del negocio –suyos son los dibujos de dos de las obras más influyentes del tebeo de superhéroes de la década de 1980, la saga Born Again de Daredevil y el Año uno de Batman, ambas escritas por Frank Miller–, pero que, en el por entonces pináculo de su carrera, decidió alejarse de las fórmulas comerciales para alcanzar cotas creativas aún más altas dentro del mercado independiente. Los tres números de su espléndida revista Rubber Blanket, autoeditada entre 1991 y 1993, permanecen como un hermoso ejercicio de libertad creativa y una profunda lección de narratividad, y aun cuando algunas de sus páginas han visto esporádicamente la luz en nuestro idioma, el conjunto sigue esperando la oportunidad de una edición española a la altura del material. Aunque si de lecciones narrativas hablamos, a pocos escapa que su adaptación

gráfica de la novela Ciudad de cristal, de Paul Auster, realizada en 1994 a medias con Paul Karasik –la adaptación, no la no

vela–, es uno de los hitos recientes del tebeo estadounidense, un soberbio ejemplo de hasta donde puede llegar esto de las viñetas, bocadillos y textos de apoyo.

Asterios Polyp (Pantheon Books, 2009) es su más reciente trabajo largo, luego de una miriada de historietas de corta extensión publicadas en revistas, antologías y demás, y el que le ha conducido al éxito crítico una década y media más tarde de la anterior novela gráfica. Me he deleitado ojeando diversas páginas de Asterios Polyp, pero lamento no darles hoy una nota precisa de su contenido, ya que sigo a la espera del ejemplar que encargué hace varios meses. Les adelanto que, visto lo visto, promete ser aún más personal, sorprendente y renovadora que Ciudad de cristal, lo cual es mucho decir. Por lo pronto, la industria se ha rendido a sus pies, y esto tampoco es moco de pavo.

Javier Fernández













EL VIAJE INTERMINABLE

Título: POR EL CAMINO YO ME ENTRETENGO

Autor: JOAQUÍN LÓPEZ CRUCES

Editorial: EDICIONS DE PONENT

Páginas: 164

PVP: 20 €


No exagero si digo que Por el camino yo me entretengo (De Ponent, 2008) es una de las lecturas más refrescantes y deleitosas que me he echado al rostro de un tiempo a esta parte. Claro que, dicho esto, debo confesar que López Cruces lo tiene fácil conmigo; o yo con él, soy lo que se dice un entregado a la causa, un fan.


Hace unos días les hablaba de Del Barrio y venía a decirles que el dibujante madrileño es de los que se prodigan poco –o será que a mí me lo parece–, pero es que la producción historietística de López Cruces es todavía más exigua. Se compone básicamente de un puñadito esporádico de colaboraciones en revistas y tres monografías: Sol poniente (Cajal, 1990), Obras encogidas (Malasombra/Camaleón, 1997) y la antes citada; cuatro si contamos el cuadernito Las mantas de Ramonet (Malasombra, 1995). Aunque, eso sí, dibujos suyos se los encuentra uno por aquí y por allí, pues a fin de cuentas el tipo se dedica al diseño gráfico y la ilustración. Pero en lo de los tebeos ya ven que López Cruces es un poco como Tarrence Mallick: rueda sin prisas. Por si vale para algo, desde aquí propongo fundar un club de admiradores del dibujante que se dice almeriense nacido en Granada –del otro, el cineasta, también, pero no dudo que ya habrá.


Podría glosarles las excelencias de la obra de López Cruces, destacar la singularidad emocional de trabajos como Sol poniente, la ternura y sencillez del grueso de su producción –y se vienen a la memoria otros nombres con mayor o menor grado de afinidad con el andaluz, funambulistas de los pies a la cabeza: Rubén Garrido, Javier Olivares, LPO, Victoria Martos–, pero he decidido no hacerlo. Antes que abocarles a una dificultosa búsqueda de tebeos harto escondidos, agotados como nuestra historieta, prefiero conducirles al volumen editado por De Ponent a finales de 2008 y que, por ende, se halla aún en el canal de distribución.


Por el camino yo me entretengo es una selección y compilación de los dibujos de viaje de López Cruces realizados entre agosto de 1986 y julio de 2007. Como tal, el librito puede ojearse a gusto del consumidor, de principio a fin, de fin a principio e incluso a saltos, como quien juega a la comba. Pero, tratándose de quien se trata, uno espera ese algo más que se sitúa bajo –o sobre, según se mire– lo estético, la capacidad narrativa de los cuentistas de raza. Dicho y hecho. El cuaderno de viajes de López Cruces trasciende su condición primera de colección de memorabilia para convertirse en un tebeo de tomo y lomo, pues antes que estampas, los dibujos y textos en él contenidos son las divertidas e informales piezas de una peculiar historieta autobiográfica narrada desde el incansable punto de vista del viajero. Y he aquí un logro de López Cruces: iniciada la lectura, uno olvida de inmediato su condición de vouyeaur para sentir la emoción, el gozo mismo del viaje. Ya ven, y sin salir de casa.


Javier Fernández

19 julio 2010

¡AH, BELLOS OJOS... BELLOS OJOS!

Título: EL HOMBRE DE ARENA
Autores: MAI PROL (guión) y FEDERICO DEL BARRIO (ilustraciones)
Editorial: EDICIONS DE PONENT
Páginas: 72
PVP: 20 €

Al hilo de la reciente publicación de El hombre de arena, la otra semana les escribí algunas notas sobre la vuelta a escena de Federico del Barrio o, mejor dicho, sobre el placer que me produce su retorno, luego de que el madrileño haya pasado los últimos años camuflado bajo diversos seudónimos y alejado de las candilejas. El caso es que repasando lo escrito he caído en la cuenta de que les hablé del pecador y apenas nada del pecado, esto es, del propio libro. Si leen habitualmente la sección, sabrán que no es raro que me vaya por las ramas. Y es cierto que a menudo doy por buena la digresión, pues de lo que mayormente se trata es de motivar a la lectura, de dar noticia, y para esto sirve cualquier estrategia. Sin embargo, en el caso que nos ocupa, siento que se quedó casi todo en el tintero, de modo que ahí va una segunda nota sobre El hombre de arena.
Con guión de Mai Prol e ilustraciones y diseño de Del Barrio, esta peculiar revisión del clásico relato de E.T.A. Hoffmann sobre simulacros y perversiones de la mirada se construye con la separación de los elementos narrativos que conforman el discurso y su posterior reunión, que no disolución, en el espacio de la página. Se podría discutir aquí si El hombre de arena de Prol y Del Barrio es un libro ilustrado por aquello de que el texto nunca invade los dibujos; yo lo considero simplemente un cómic. En mi opinión, aún cuando cada elemento ocupa un lugar fijo en el desarrollo de la adaptación, todos juntos forman el tejido compositivo de una extraordinaria colección de splash pages, de páginas dobles, necesariamente interrumpidas por el lomo. Son tres, los elementos, digo: signo, palabra e imagen. Los signos son las reproducciones, unas fieles, otras hermosamente deformadas, del Tarot de Marsella –del que, desde aquí, me declaro un ferviente enamorado, aunque no tanto del fraseo y el método interpretativo seguido por los autores–, que aportan la estructura y dividen el conjunto en jornadas constantes de dos páginas de extensión, las que siguen a los proemios.
Del lado izquierdo del lomo, la palabra titula cada sección y se refugia en pequeños fragmentos que recuentan paso a paso el misterioso argumento de Hoffmann. Y también salpica las cornisas del lado derecho, dominado por las ilustraciones de Del Barrio, visiones fugaces del mundo de pesadilla de Nathanael y compañía que materializan tal o cual aspecto del universo obsesivo y ambiguo de Der Sandmann, en especial su atmósfera pesada y gótica. El resultado es una obra bella y ambiciosa, milimétricamente diseñada, que absorbe al lector de principio a fin.
Y ahora pasaría con gusto a resumirles el argumento, pero ya ven que se trata de un clásico entre los clásicos. Si lo han leído, les sobrará mi resumen. Si no, aquí tienen una excelente oportunidad de descubrirlo. Lo harán de la mano de un lenguaje mestizo y moderno que se antoja inagotable.

Javier Fernández

15 julio 2010

¡¡¡CRASH COMICS SE REFORMA!!!

Crash Comics estará de reforma durante el mes de Agosto
A consecuencia de esto, el local de C/Duque de Fernán Núñez 2 permanecerá cerrado al público durante todo el mes de Agosto; mientras dure la reforma les seguiremos atendiendo en C/ Eduardo Dato (local Carnicería, paralela a Duque de Fernán Núñez dirección Paseo de la Victoria) de lunes a viernes de 11:00 a 13:30.
A partir de Septiembre volvemos a atenderles en el local de siempre (C/Duque de Fernán Núñez 2).

El Horario de verano de Crash Comics será el siguiente:

-Hasta el 22 de Julio: de Lunes a Sábado: 10:30 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 (Sábado tarde cerrado), LOCAL DUQUE DE FERNÁN NÚÑEZ
-Del 23 de Julio al 29 de Julio: de Lunes a Sábado: 10:30 a 14:00, LOCAL DUQUE DE FERNÁN NÚÑEZ
-30 y 31 de Julio cerrado por traslado.
-Del 2 de Agosto al 2 de Septiembre: de Lunes a Sábado de 11:00 a 13:30, LOCAL EDUARDO DATO
-3 y 4 de Septiembre cerrado por traslado.
-A partir del 6 de Septiembre: 10:30 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 (Sábado tarde cerrado), LOCAL DUQUE DE FERNÁN NÚÑEZ

Para cualquier pregunta no duden contactar con nosotros por correo electrónico (crashcomics@gmail.com) o por teléfono (957 48 13 95).

Un cordial saludo y perdonen las molestias
Crash Comics

12 julio 2010

DEL RETORNO ANSIADO

Título: EL HOMBRE DE ARENA
Autores: MAI PROL (guión) y FEDERICO DEL BARRIO (ilustraciones)
Editorial: EDICIONS DE PONENT
Páginas: 72
PVP: 20 €

Hay silencios y silencios. Quiero decir que existen autores que desaparecen de la faz de la tierra sin dejar rastro y uno se pregunta si no sería mejor que se hubiesen marchado un poco más lejos, no vaya a ser que les dé por regresar. Y luego están los otros, los que no deberían irse nunca y se van. En el mejor de los casos, estos últimos retornan brevemente a escena y es una lástima, una verdadera lástima, que nunca estén por quedarse. Se me vienen varios nombres a la cabeza, Raúl el primero, pero no es de él de quien quiero hablarles hoy sino de Federico del Barrio (Madrid, 1957), el segundo de mi lista particular de añoranzas.
Aunque, claro, eso de desaparecer es una forma de hablar. Primero porque Del Barrio apenas estuvo aquí. Lo suyo, ya pasada la pubertad creativa, fueron diez escasos años, la segunda mitad de los ochenta y la primera de los noventa, de historietas servidas con cuentagotas, asombrosas y elegantes; mestizas, hijas del tebeo, pero también de la literatura. De laboratorio y trinchera. Me refiero a lo compilado en La orilla (1985) y en León Doderlin (1991), dos libritos de esos que uno ama u odia sin término medio, y también a ese puñado de páginas diseminadas en revistas o antologías, a menudo compuestas a medias con Raúl –ya ven que, después de todo, teníamos que acabar citándolo de nuevo–. O su interpretación de los guiones de Hernández Cava en dos de las series más celebradas de este último: Las memorias de Amorós y Lope de Aguirre. De lo primero lo dibujó todo, cuatro álbumes en cascada (Firmado: Mister Foo, 1988; La luz de un siglo muerto, 1993; Las alas calmas, 1993; y Ars Profética, 1993) y un quinto que hasta ganó el premio al mejor tebeo en Barcelona, El artefacto perverso (1996), que no pertenece propiamente a la serie, pero guarda un aire de familia. De lo de Aguirre, Del Barrio dibujó y coloreó el segundo volumen, tenso y furioso, La conjura (1993).
Como les decía, desaparecer es un decir. Segundo porque Del Barrio nunca se marchó realmente. Los soberbios Relaciones (1996) y Simple (1999) no llevan su firma sino la de un tal Silvestre, pero a quién vamos a engañar. Y Caín (2007), pequeña muestra de la tira satírica publicada diariamente en La Razón –la cultura hace extraños compañeros de cama–, es el producto de otra máscara, compartida en este caso con Hernández Cava. Por no mencionar a aquel Del Barrio, escritor teatral de El día que voló Renata, Viaje al tártaro, Caín (no confundir con lo ya citado) y ¿Qué? Nada. O el ilustrador de trazo fino y áreas esponjosas con el que uno, alegremente, se topa de vez en cuando, o ese otro, brecciano hasta la médula, que retorna ahora en El hombre de arena (2010), hermosa, extravagante y oscura adaptación gráfica del relato homónimo de E.T.A Hoffman guionizada por Mai Prol, una lectura absorbente y gozosa.
Ya ven, casi nada me alegra tanto el día como encontrarme con un nuevo trabajo de Federico del Barrio. Y puestos uno detrás del otro hasta se diría que hay un buen número de ellos. Pero, créanme, son pocos. Y todos ellos sobresalientes.

Javier Fernández

03 julio 2010

GÓTICO CINEMATOGRÁFICO

Título: EVELYN
Autor: ANDRES G. LEIVA
Editorial: SINS ENTIDO
Páginas: 64
PVP: 13 €

En días recientes he tenido al fin la oportunidad de sumergirme a mis anchas en las páginas de Andrés G. Leiva, pues me he leído de una tacada El misterio de Electra / Horrible hórreo (2002), Juana de arco (2005) y la más reciente Evelyn (2009), todas ellas publicadas por la madrileña Sins Entido, uno de los espacios capitales del tebeo español contemporáneo. ¿Qué les puedo contar? El empacho ha sido de lo más gratificante. Siendo precisos debería añadir a la lista la historieta corta “El ojo del huracán”, un simpático western guionizado por Jorge García que aparece incluido en el número 21 de la revista Dos veces breve y del que poco comentaré aquí, aparte de que supone un sano e interesante cambio de registro para Leiva, quien deja las ceras para abandonarse a una estética suelta apoyada en el rotulador y en la que se aprecia con inmediatez el sobresaliente storytelling del dibujante.
De Leiva (Córdoba, 1969) se ha destacado por encima de todo su estética de trazo grueso, su capacidad para fabricar atmósferas, y lo expresivo, bien de su color, bien de su blanco y negro, en la línea, para entendernos, de Alberto Breccia. Se dice de él que gusta de llevar la anécdota narrativa, sea esta cual sea, al terreno de lo íntimo, y ya su primera monografía, dividida en dos secciones convergentes en el centro, mostraba una abierta querencia lírica. Eran dos historias cualesquiera ensambladas férreamente por la vía plástica, pero con cierta debilidad estructural que no impedía el asombro del lector ante la, por entonces, sorpresiva aparición de una voz creativa singular y excepcionalmente madura.
Con Juana de Arco, Leiva se atrevió con el relato de mayor aliento y complejidad hasta la fecha. Basado en el exhuberante uso del color, el álbum avanza en estallidos cromáticos que, en cierta medida, restan sutileza al conjunto y enmascaran los hermosos contrastes en que se cimenta la revisión histórica emprendida. Con todo, el tebeo es un logro superior, Juana de Arco contiene secuencias memorables que se quedan en la retina mucho tiempo después de su lectura. No en vano, fue nominado a la Mejor Obra en el 23º Saló de Cómic de Barcelona e incluso ha conocido una edición de pequeño tiraje en francés, un mercado que se me antoja poco natural para esta obra furiosa, potente y poco amiga de convencionalismos.
Evelyn, premio de cómic Sins Entido-Diputación de Cuenca, es el siguiente paso en la carrera ascendente del artista. Se trata de una historia de terror gótico que poco o nada debe a las piezas literarias del periodo y sí mucho a su regurgitación por la vía cinematográfica. Me refiero, claro está, a joyas como los filmes de la Universal o los posteriores de la Hammer. Con más empeño si cabe que en sus trabajos anteriores, Leiva se deleita aquí recreando con maestría una atmósfera densa y neblinosa, al servicio de un relato de obsesiones, dependencias y personajes ligados entre sí. Un trabajo delicioso que permite soñar con nuevas entregas de una hipotética serie dedicada a las peripecias del protagonista doctor Corman y que, desde aquí, les recomiendo vivamente junto con todo lo anterior.

Javier Fernández

01 julio 2010

LA GRAN COMILONA

Aprovechando una visita al terruño, léase España o su fragmento más austral, que ya no sabe uno en qué estamos, me he permitido una comilona de tebeos de las que hacen época. Diríase más bien que me lo han permitido las circunstancias, y es que no está el horno para bollos –nunca mejor dicho– con tanta crisis y depresión colectiva, pero, a lo que vamos, he inflado la maleta de cosita buena, buena de verdad. Porque pasa que, permítanme que use el término frívolamente, el exilio voluntario, lo he dicho alguna que otra vez, me ha dejado instalado en México, país hermano en tantas cosas aunque no en esto de la historieta. One world, one market: Basta darse un garbeo para entender que el mercado único se compone de eso, de un único producto, el gringo.
Me confesó una vez Gabi, librero artista de melena afro, amigo y ahí está todo dicho, que “tengo en la tienda todo esto para poder tener esto otro”, en donde esto es una morterada de cómics de superhéroes, ventas fijas para pagar vicios o hipoteca, qué sé yo, y esto otro es un rincón, no tan pequeño, de tebeos de los que se pueden leer sin sonrojo. Así es que ahora, “aprovechando una visita al terruño”, etcétera, me he sumergido en el citado rincón como el que se mete en la taberna desmayado y sale a reventar de medias raciones, una tras otra, sin orden ni mesura. Les cito aquí el menú, invitándolos de paso a que piquen algo, verán que en este rincón de Crash está todo tan delicioso que, pidan lo que pidan, atinarán. La cosa va de novedades, pero no sólo, ya les digo que en el último par de años no he tenido más remedio que leer mayormente en inglés, que viene a ser –honrosas excepciones aparte– como comer plástico.
Ahí va: El hombre de arena, de Federico del Barrio y Mai Prol (De Ponent, 2010); Evelyn, de Andrés G. Leyva (Sins Entido, 2009); Haxtur, de Víctor de la Fuente (Glènat, 2008); Bob Deler, de Felipe Hernández Cava y Keko (Exit Publicaciones, 2008); Duelo de caracoles, de Pere Joan y Sonia Pulido (Sins Entido, 2010); El arte de volar, de Antonio Altarriba y Kim (De Ponent, 2009); Emotional World Tour, de Miguel Gallardo y Paco Roca (Astiberri, 2009); El manual de mi mente, de Paco Alcázar (Mondadori, 2008); Los 12 trabajos de Hércules, de Miguel Calatayud (De Ponent, 2010); Oficio de lectura x 2, de Raúl y Peret (Ayuntamiento de Murcia, 2008); El mago descalzo, de Luis Durán (La Cúpula, 2008); Surfing on the Third Wave, de Miguel Ángel Martín (Rey Lear y Sins Entido, 2009); 36-39 Malos tiempos, 4, de Carlos Jiménez (Glènat, 2009); Artfòbia II, de Gillem Cifré (De Ponent, 2008); Senderos, de Paco Roca (Laukatu, 2009); y, por si alguien aún no lo ha degustado, apunten el delicioso álbum colectivo Nuestra guerra civil (Ariadna, 2006).
En adelante, procuraré dar cuenta detallada de los sabores y matices de estos y otros manjares que no añado por no abusar del espacio. De momento aquí me tienen, ahíto, disfrutando de una sabrosa digestión. Ojalá se apunten al convite. Desearía que les aproveche, pero es que les aprovecha seguro.

Javier Fernández

29 junio 2010

CUATRO VECES BUENO

Título: DOS VECES BREVE Nº 21
Autor: VV. AA.
Editorial: ARIADNA EDITORIAL
Páginas: 50
PVP: 5,95 €

El caso es que estaba yo releyéndome el Dinero de Miguel Brieva, luego de haber cruzado el charco para volver a mi casa mexicana, esto es, con veinticuatro horas de vuelos y escalas en el cuerpo y un lapso de siete echadas al limbo del cambio horario, cuando me ha entrado un no sé qué, un sentimiento patrio que, les aseguro, nada tiene que ver con la fiebre mundialista, y sí quizá algo con mi reciente e intenso paseo de tres semanas por el terruño. Se trata del convencimiento que me embarga cada cierto tiempo de que nuestra historieta, pálida y moribunda como está, posee en su conjunto tal grado de extrañeza, singularidad y desesperación que merece la consideración de verdadera joya dentro del concierto general Los nuestros son francotiradores en una guerra perdida de antemano, devotos de la narrativa gráfica que llevan en su ADN la sospecha de una y mil oportunidades perdidas para el tebeo. Me decía hace unos días Raúl, esa bestia de la historieta resistente que hace ya demasiado se marchó al más remunerado campo de la ilustración, que quizá sea hora de echar definitivamente la persiana de las viñetas en nuestro país. Y a él se lo había dicho nada menos que Carlos Giménez en una tertulia plagada de pilares del tebeo español o, dicho de otro modo, de amigos reunidos en el bar. Me dijo también, y perdonen que me ande por las ramas, que Víctor de la Fuente está ahora inactivo, y esto es un crimen, es un crimen, pero no nos engañemos es sólo un ejemplo de la interminable lista. Pasa que el tebeo se ha quedado para los románticos, para los que nada esperan, menos aún un salario. Es un oficio de poetas, de funambulistas, de insensatos. Aunque claro, parafraseo a Raúl, luego les ponen delante una viñeta de Breccia o de Alex Raymond y se les encienden los ojos como a niños. Hablando de insensatos, conozco a pocos que lo sean tanto como Vicente Galadí. Lo conozco desde hace más de dos décadas, desde los tiempos de las Jornadas del Cómic en Córdoba, la Colección Imposible de Joan Navarro o el Rumbo Sur de Tabernero. Trabajamos juntos en el fanzine Voz en Off, aprendiendo a maquetar y a soltarnos en eso del diseño. Y el tipo ya estaba como las maracas de Machín. Se relamía de gusto con la escuela frango-belga y le iba, entre otras cosas, el underground español. Con todo, era aplicado y si había que leerse tal tebeo gringo de superhéroes, iba y se lo leía. Se leía cualquier cosa que pudiese considerarse significativa y acabó militando en la defensa activa del cómic español. Se metió a editor y hace ocho años creó Dos veces breve, ese excitante espacio contracorriente, abierto especialmente a los nuevos valores, la jóvenes promesas, que se sostiene con brillantez en el alambre de la apatía circundante. Le acaban de conceder el premio a la Mejor Revista de 2009 en el pasado Saló del Cómic de Barcelona, la distinción más importante a la que se puede aspirar en nuestro país. Sé que anda cansado, pues el altruismo agota, quema, y sin embargo, personas como él son los que mantienen el sueño del tebeo, los que permiten que la función continúe. Y ojalá no se detenga nunca. En suma, Vicente, gracias.

Javier Fernández

07 junio 2010

EL CRONISTA DE CHILANGOLANDIA

Título: LA FAMILIA BURRÓN
Autor: GABRIEL VARGAS
Editorial: PORRÚA
Páginas: 408
PVP: 130 pesos

Como suele suceder en estos tiempos de globalización, los objetos culturales considerados minoritarios, y entiéndase con ello una infinita galaxia de discursos regionales y propuestas que no participan de la inelasticidad de lo dominante, esto es, que tienen un sabor distinto, permanecen mayormente ocultos por la imparable y severa poda del mercado, siempre empeñado en la confluencia y absorción de las miradas. Con todo, son precisamente los medios globales los que nos permiten el acceso a las realidades lejanas, vean si no: escribo desde el otro lado del Atlántico de uno de los hitos de la historieta mexicana que, a Dios gracias, puede adquirise hoy, vía internet, en cualquier parte del mundo. Sí, mucho se ha escrito sobre esta ambivalencia. ¿Por qué comenzar citándola? Quién sabe, debe ser que estoy cansado, aburrido de tanta y tanta gruesa basura. Discúlpenme ustedes.
El caso es que se ha muerto Gabriel Vargas, que para el ciento de los nacidos en la piel de toro suena a intérprete de rancheras, pero no. Vargas se cuenta entre los cronistas mayores de Ciudad de México, chilangolandia, el DF, defecal o defectuoso, como dicen aquí en Jalisco, esa megaurbe pasmosa y electrizante, poderosa y atrayente como ninguna otra polis del planeta. El sujeto en cuestión nació en provincias, en Tulacingo, en 1915, y fue uno de la turba que, contraveniendo los propósitos de la Revolución, se encontró muy pronto emigrado en la capital de la república. Millón y medio habitaba los alrededores del Zócalo a principios de la década de 1940; veinti-¿cuántos? millones conforman su enjambre actual. Esta es la locura de la ciudad-nación.
Pero ¿quién es, quién fue Gabriel Vargas, muerto el pasado 25 de mayo de complicaciones cardiovasculares, poco antes de alcanzar su propio siglo? Pregúntenle a sus estudiosos: “El Cervantes de la historieta mexicana”, “un caricaturista chipocludo”, no, la palabra no está en el DRAE, pero eso no implica que no signifique. Pregúntenle, por ejemplo a Carlos Monsiváis: “Al irse extinguiendo la dimensión social de la Revolución Mexicana y fortalecerse el capitalismo salvaje, Vargas es uno de los forjadores del espíritu que, a distancia crítica, observa las celebraciones de la corrupción, el ascenso de las clases medias y la modernidad selectiva”.
Yo, por mi parte, les diré que Vargas es el artífice de La familia Burrón, un largo relato de 1616 capítulos comenzado a dibujarse en 1948 y terminado, que no acabado, el 26 de agosto de 2009. Si busco un equivalente se me viene a la cabeza la escuela Bruguera, el Carpanta de Escobar, pero a qué engañarnos, no hay símil que valga la historieta española, por lo largo, por lo coral, por lo consciente. Parece y es un tebeo para niños, pero no es menos la crónica social, la reflexión en voz común y la composición de un imaginario popular. Lo he dicho, de la ciudad de ciudades, de uno de los logros y las bestias del ser humano. Esa que tanto asusta de Tijuana para arriba.

Javier Fernández

02 junio 2010

DEMASIADAS RESPUESTAS

Y bueno, se acabó Lost. Qué les voy a contar que ustedes no sepan. Se terminó uno de los seriales televisivos de referencia de la industria del entretenimiento. Sí, sí, lo echaremos de menos, qué duda cabe, nos ha tenido pegados al aparato durante seis temporadas, absortos ante el alarde narrativo, pendientes de mil teorías acerca del significado de los símbolos y misterios de la dichosa isla, expectantes por la suerte de un puñado de personajes a los que hemos aprendido a amar, y a odiar, episodio tras episodio.
Y terminó el asunto de aquella manera, fiel al estilo de la más pura telenovela, con besos y abrazos y encuentros y reencuentros, y hasta en una iglesia, como La dama de rosa, pero sin boda, en el ejemplo más artero de la autocomplacencia del que se sabe observado por millones de fanáticos a los que hay que entregar su ración de pastel. Se tiene la sensación de que llegados al final, la serie dejó de mirar hacia delante y se miró a sí misma el ombligo, no sé si me explico, como le sucedió al señor Lucas cuando tuvo a bien cargarse de un plumazo todo lo que de divertido había en La guerra de las galaxias y se inventó el otro engendro, la precuela, lectura deformada y deformante de la primera trilogía, explicativa por que sí. Aunque se podría argumentar que no, que puestos a mirar al frente, Lost ha superado cualquier precedente. Y es que alguien tuvo la idea definitiva: no bastaba con contar la conclusión de las peripecias, había que iluminar al personal. Puestos a dar respuestas, qué mejor que contestar La Pregunta: ¿hay vida después de la muerte? Ya te digo si la hay: la luz es buena, la oscuridad es mala; levantemos el corazón, lo tenemos levantado hacia..., etcétera. Claro, que aún no hemos cruzado el umbral, a lo mejor va a resultar que estas son las mentes preclaras de nuestra era y cuando esperemos sentados en la banca el ingreso a lo que sigue nos encontremos diciéndole al de al lado: anda, como en Lost. Fundido en blanco. Entretanto, déjenme mi escepticismo. Y en todo caso, qué remedio, admito, tolero al que se enmpeña en convencerme de su propia y dogmática creencia, de aquello de lo que se está realmente convencido, pero no este gazpacho de espiritualidad de supermercado, tan gringa, tan del punto medio, tan de la nueva era. Una espiritualidad del entretenimiento.
No me digan que no se dieron cuenta de que la cosa tenía fácil arreglo: final feliz en la realidad alternativa, tragedia en la realidad real, quizá el hundimiento de la isla y con él sus misterios. Desmond, la constante, posibilitando el recuerdo de otra vida en la conciencia de los que aterrizaron en LAX tras la fractura creada por la bomba. Sí y no, todo en uno. Aunque, claro, asumir un final hubiese sido asumir que Lost es sólo una historia entre tantas y había que ponerle mayúsculas. Responderlo todo para no responder nada. Y digo yo, ¿cuál era la pregunta?

Javier Fernández

01 junio 2010

LA MORADA DEL TRUENO

Título: El Capitán Trueno: El Último Combate
Fecha de edición: marzo de 2010
Autores: Ricard Ferrándiz y Joan Boix.
Formato: Libro cartoné, 128 páginas a color
PVP: 15€

Este breve comentario es un tremendo SPOILER de la nueva aventura de EL CAPITAN TRUENO:EL ÚLTIMO COMBATE. Me ha llamado la atención, centrándome exclusivamente en el desenlace de la historia, como el protagonista se confirma como el equivalente a una encarnación patria de mitos con reminiscencias artúricas, en este caso a través de su propia muerte.
Ya en sus inicios, Trueno compartía semejanzas evidentes con El Príncipe Valiente y en sus aventuras iniciales algún grial tenía una presencia destacada en las cruzadas de las que participaba, así que la senda que toma en su último viaje se me antoja coherente y más que correcta.
Mortalmente herido tras un combate en Montsegur, el buen capitán muere en los brazos de Esclarmonda de Foix, guardiana del Grial de la mitología occitana (aunque él en su agonía la toma por Sigrid, fallecida tiempo atrás), y su fiel compañero Goliat transporta en brazos su rejuvenecido cadáver para depositarlo en el Lago de los Druidas (al parecer un lugar real, también conocido como la morada del trueno), dentro de un círculo protector, por indicación de esta dama mágica, donde las aguas congeladas se cierran para guardar el cuerpo del héroe, posiblemente hasta que su destino lo reclame para asistir a su tierra en el momento de mayor necesidad, tal y como el Rey Arturo espera en Avalon o el Capitán América duerme en el ártico tras su caída en los estertores de la segunda guerra mundial.
Me gustaría que la resurrección del Capitán Trueno fuera acompañada de una renovación total en sus argumentos e imágenes que lo transportaran con éxito y merecida dignidad al siglo XXI. De momento sólo es un sueño, y el capitán duerme el sueño de los justos y las leyendas.

J.A.Santiago

17 mayo 2010

INCLUSO LOS DIOSES DEBEN MORIR

Título: ROUGH WORK
Autor: ARNIE & CATHY FENNER
Editorial: UNDERWOOD BOOKS SPECTRUM FANTASTIC ART
Páginas: 128
PVP: 19,95 $

Pues sí, ha muerto Frazetta. El diez de mayo. Estaba viejito: 82 años, tenía delicada la salud y había andado recientemente en feas lidias familiares por causa de su legado artístico. O dinero, que al fin viene a ser lo mismo. Y no hace tanto, apenas seis meses, que uno de sus óleos, el impreso en la cubierta de la clásica edición de Lancer Books de Conan the Conqueror, cambió de manos por la cifra récord de un millón de dólares; récord para el artista, se entiende, que en esto del arte el techo anda ciento y pico veces por encima, y subiendo. Con todo, convendrán que puesto en número, 1.000.000, se ve de lo más respetable. No olviden que son dólares. Por ahí he leído que lo mató un derrame cerebral, requiescat in pace.
Y prefiero no ponerme aquí a contarles vida y milagros, que de eso hay mucho en internet. Si les parece lo recordamos un ratito y luego a otra cosa. Se dice que con Frank Frazetta se nos va un mito, uno de los ilustradores más importantes de la segunda mitad del siglo XX, el creador de una manera entera de ilustrar. De ilustrar fantasía, claro está. Y bueno, no seré yo el que lo discuta: sus motivos, colores, formas, intenciones los ha imitado todo quisque, y ¿cuándo con la impactante gracia del original? Los Boris, Brom, Jusko, Norem y compañía le deben medio sueldo al maestro y le deberían el otro medio si se hubiesen aprendido del todo la lección. A Jeff Jones no lo incluyo en la lista porque este tiene un nombre propio más propio, es más raro. Personalmente lo prefiero al bueno de Frank, pero no es de eso de lo que estamos hablando.
A lo mejor les parece que uso un tono impreciso, ni frío ni encendido, y no es que no vaya a echar de menos a Frazetta, ni que no lo haya yo querido, especialmente hace años, cuando me las relamía cada vez que me topaba con un coffe table book suyo. Aparte de lo dicho, me vale, y mucho, que su Conan sea el Conan Conan, y también que las tintas de su blanco y negro posean esa elegancia excepcional, igualmente imitada, lo que pasa es que, casualidades de la vida, me he pasado toda la semana leyendo un volumen sobre otro ilustrador, J. Allen St. John, que me tiene loco y del que estaba decidido a hablarles hoy, y me da un poco de rabia haber tenido que variar el tema. Claro que más rabia me da que se haya muerto Frazetta. Ya lo dijo, ay, aquella figura alta y canosa con que se topó Conan en el número tres de The Barbarian, allá por 1971: “Hasta los dioses deben morir”.
Por cierto, el libro que supuestamente se reseña aquí es el último que adquirí de Frazetta, hará cosa de un año o año y medio. Es un sketchbook, una selección de borradores y bocetos de ese dibujante del que siempre se reconoció el detallismo y pulcritud de sus acabados, una muestra del pulso humano que subyace a la tantas y tantas veces denominada perfección. Y me gusta. Me gusta que no todo en Frazetta sea mito. Le da otro aire.

Javier Fernández

10 mayo 2010

CUANDO LOS MUERTOS REGRESAN

Título: BENKEI IN NEW YORK
Autor: JINPACHI MORI y JIRO TANIGUCHI
Editorial: VIZ MEDIA
Páginas: 224
PVP: 9,95 $

Editada en Japón durante la primera mitad de la década de 1990, Benkei in New York es una memorable serie de género negro compuesta de siete capítulos autoconclusivos escritos con buen pulso por Jinpachi Mori (1958) y dibujados por el siempre sobresaliente Jiro Taniguchi (1947), uno de los nombres propios del manga contemporáneo –que es tanto como decir uno de los nombres propios del cómic mundial–. En tanto esperamos la edición en español, comento aquí la estadounidense, de 2001, que es la única que conozco.
El protagonista, Benkei, un japonés afincado en el Nueva York actual, alto y fuerte como Saito Musashibo Benkei, el monje guerrero japonés del siglo XII del que toma el nombre, se gana la vida ejecutando vendettas o fabricando las circunstancias para que otros las llevan a cabo y pintando falsificaciones de célebres obras de arte, mayormente para la mafia. Con el héroe histórico comparte también una cierta semejanza en el atuendo: si aquel era representado a veces con una capucha negra, el moderno Benkei gusta de colocarse capa y sombrero oscuros cuando la ocasión lo requiere.
El personaje de Mori tiene algo de hammettiano, sépase que no acepta un trabajo si la persona a la que se ha de infligir el castigo no es merecedora del mismo, que es algo así como un eco de las estrictas normas profesionales de El agente de la Continental. Como los detectives de Hammett, Benkei realiza sus encargos meticulosa y desapasionadamente, sin permitirse goces extraordinarios, y al igual que ellos, el sicario japonés trabaja para reajustar la realidad, para recomponerla, pues para que la venganza tenga efecto la víctima debe comprender por qué se le está ajusticiando, debe reconocer que él mismo fue verdugo en alguna ocasión antes de pagar por ello, y esta labor equivale a traer lo soterrado a la superficie, a redefinir la memoria. Una ocupación que, así vista, tiene correspondencia con la otra actividad de Benkei: producir cuadros falsos, pero indistiguibles de los auténticos.
Vean si no. Refugiado de la lluvia en el portal de un edificio junto a un hombre maduro que se lamenta del intenso chaparrón, Benkei comenta: “Yo pedí esta lluvia y estos truenos”. El hombre ignora que el encuentro con Benkei no es casual y, más tarde, lo acompañará alegremente a un local recóndito y desierto, propiedad del japonés. Allí, Benkei lo invita a comer unas apetitosas tripas guisadas y a saborear un delicioso scotch. Es la puesta en escena de la venganza. De pronto, la puerta del local se abre y entra un muchacho. Benkei clava dos puñales en la pared y comienza una letanía similar a esta: Los muertos pueden regresar... y hacernos temer por nuestras vidas. ¿Recuerdas a aquella mujer que mataste en Escocia, aquel día de tormenta? ¿No comiste tripas aquel día, no bebiste este mismo scotch? Debes saber que lo que has comido hoy es el corazón y el hígado de tu propio hijo, y que este que ves aquí es, a su vez, el hijo de aquella antigua víctima tuya. Ahora estáis igualados. Os dejo, tenéis asuntos pendientes.

Javier Fernández

03 mayo 2010

PATEACULOS

Título: Kick-ass
Edición original: Kick-Ass Núms. 1 al 8 USA
Fecha de edición: abril de 2010Autores: Mark Millar, John Romita Jr., Tom Palmer, Dan WhiteFormato: Libro a color en rústica, 224 págs.
PVP: 19.95€

KICK-ASS es un cómic ligero que se lee de un tirón, con un dibujo fluido y narrativo que favorece un feroz avance de las páginas viñeta a viñeta, pero que contiene unas considerables cargas de profundidad, quizás no originales, entre tanto taco cool y violencia desenfrenada.
Para mí la frase que define el espíritu del cómic podría ser la que reza así:
"...no hace falta un trauma para que quieras llevar una máscara....sólo la combinación perfecta de soledad y desesperación.."
Aún así. y pese a la acertada presencia de youtube y las redes sociales en el retrato de este extraño comienzo de siglo, y aunque proporcione lo que el protagonista definiría como un “orgasmo friki“, encontré algo más de chicha en la primera lectura de una obra anterior del mismo escritor, Mark Millar, titulada SE BUSCA (WANTED), con evidentes coincidencias y marcadas diferencias. Entre sus semejanzas, la voz narradora en primera persona del personaje masculino central, siempre un infeliz que tomará las riendas de su vida llevándola hasta el extremo más amoral de un delirio tan real como disparatado, siempre buscando el impacto interesado en el lector, cómo se puede apreciar en sendas presentaciones de SE BUSCA: "Este es mi mejor amigo tirándose a mi novia encima de una mesa de IKEA que pillé muy barata" y KICK-ASS: "..yo soy el tío con los electrodos pegados a los testículos.."
Pero en SE BUSCA el desarrollo y posterior desenlace resulta más provocador, original y subversivo, con un tono desafiante e irreverente más propio de EL CLUB DE LA LUCHA, que el sencillamente cómico, esperpéntico y festivamente gore de KICK-ASS, que rezuma una tristeza por los personajes que echa en falta un mayor aprovechamiento. Intuyo, que si bien la versión fílmica de SE BUSCA parece carecer de su libertad total de planteamientos felizmente incorrectos, la de KICK-ASS tal vez nos depare la compasión empática en la mirada a los protagonistas que el cómic obvia y yo agradecería. Tal vez.

J.A.Santiago

29 abril 2010

ESPECIAL 15 AÑOS KILLER

ESPECIAL 15 ANIVERSARIO KILLER TOONS 2.0 Nº 2
19 autores nacionales e internacionales
132 páginas BN
Encuadernación cosida.
Cubierta impresa en 4+4 sobre cartulina estucada mate glaxofonada con efecto UVI.
21 x 29,7cm
ISBN: 978-84-613-8603-1
PVP: 8,95 €

El cómic más cafre y canalla de los 90 vuelve de nuevo para el gozo y disfrute de los paladares más exigentes. Nuestros canallas favoritos (Zonum, KillerWhite, Moi, Raúlo, Tito Alberto, Miguel Ángel Cáceres, Rafa Infantes y El Juán Pérez) vuelven a hacer de las suyas y nos traen carne fresca recién cortada a golpe de hacha, humor negro, sexo, violencia y mala uva... Además de las fechorias de nuestros sinvergüenzas habituales, nuevos malhechores (entre los que encontramos a Andrés Leiva, Miguel Ángel Ruíz, Farruqo,El Bute, Manuel Amaro, Rodrigo del Lago, Cristina Martos, Utopía Color, Raúl Ruano y Jesús Aguilar) se han unido a la banda, para perpetrar los más oscuros crímenes contra el intelecto y el buen gusto ... Espero que degustéis esta ración extra lista para saciar los gaznates mas libidinosos, obscenos y profundos.
La banda original del Killer, Zonum, KillerWhite, Raúlo, Tito Alberto, Miguel Ángel Cáceres, Rafa Infantes, El Juan Pérez y Moi vuelven para hurgar en tus pesadillas más escabrosas con este número especial de 132 páginas del cómic más cafre que te puedas echar a la cara. Con ocasión del 15 aniversario de la aparición del primer número de la primera época de KILLER TOONS han reunido un selecto grupo de invitados de lujo del mundo del cómic y la literatura que han realizado sus atroces colaboraciones en la línea cafre de la revista.
Nuestros colaboradores de impacto son:
El Bute pintor e ilustrador, es un autor bien conocido por sus historietas de temática erótica de alto voltaje, dibujante del Batracio Amarillo y creador para este Killer de “las hermanas siamesas Solís”.
Pepe Farruqo, el gran dibujante y caricaturista de El Jueves y El Economista también se deja caer por estas páginas con su “Limosna para el ahorcado”
Andrés G. Leiva es conocido por la publicación en Francia de su novela gráfica “Juana de Arco” y su reciente cómic vampírico “Evelyn”.
Miguel Ángel Ruíz es un nuevo gran talento que ya trabaja para las más importantes editoriales de Estados Unidos (“Scorpius”) y que dará que hablar con su “Cowboy urbano”, con guión de Jesús Aguilar.
“Utopía Color” bajo este nombre se esconden los hermanos Javier y Nino Gamboa, artistas multidisciplinares, pintores, escultores y autores de murales, grabados y cualquier obra de Arte con mayúsculas.
Cristina Martos, autora multipremiada donde las haya es uno de los nombres que más suenan en este potente KILLER.
Manuel Amaro, conocido articulista y escritor de novelas (“Fobos” y “León González, santo”) que nos deleita con la asfixiante crónica futurista “Tótogu”
Raúl Ruano, conocido publicista y creador de carteles de eventos musicales de nuestra ciudad, también impacta con su “Killer Monster”
Rodrigo del Lago conocido escritor y autor del libro “Chanquete Resurrection” nos deleita con un relato corto.
Zombis asesinos, regímenes autoritarios distópicos, ciborgs psicópatas, sadomasoquismo, pollos bipolares, sexo inverosímil, casos policiales absurdos, sexo salvaje... todo lo extravagantemente bestia tiene cabida en el nuevo KILLER TOONS que vuelve para recuperar el concepto de revista de cómic underground y remover conciencias y estómagos a partes iguales.
KILLER TOONS 2.0: ICONO DEL CÓMIC CANALLA
Hambrienta como un zombi recién salido de su tumba, vuelve a la vida KILLER TOONS, la revista de cómics que estuvo dando caña en los 90 con su línea cafre de humor negro, gore y canalla. De la mano del equipo original de autores (“los 6 siniestros”) formado por Zonum, Miguel Ángel Cáceres, Raúlo, el Juan Pérez, Rafa Infantes y Moi llega una mega-revista con dos portadas, efecto UVI y 132 páginas de comics salvajes con toneladas de mala leche, cachondeo macabro y demenciales personajes como el cíborg psicópata SIMEÓN ÓRDAGO, el místico asesino DRAGÓN ROJO, el TRIO CALAVERAS, CHAQUIRA JULAI el pollito cani, LA NIÑA DE GRAJOY o el detective CHARLY CHAPARRO.

HISTORIA DEL CÓMIC CORDOBÉS MÁS CAFRE
Bajo el sello de EDICIONES CANALLAS, el cómic “KILLER TOONS” vió la luz por primera vez en 1995 con un contundente número 1 que triunfó en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona del mismo año recolectando magníficas críticas en diferentes medios de comunicación nacional y revistas especializadas. La característica principal del cómic fue el humor negro, la ultraviolencia y el gore, deudores del cómic Underground, cine de terror de serie B y del punk-rock, presentaron emblemáticos personajes de tinte surrealista, como LA ABUELITA ANTROPÓFAGA, EL TRIO CALAVERAS, RICARDO EL LEPROSO, JETO o SIMEÓN ÓRDAGO.
A este número, dado el éxito de público y crítica, le sucedieron otros 6, manteniendo el ritmo y la calidad de personajes e historias, reclutando una legión de killeradictos a la dosis anual de su cómic favorito, siendo denominado por medios especializados como “cómic de culto”. El número 7 fue publicado en el año 2000 y desde entonces, y por diferentes motivos, el proyecto durmió en el limbo como si de un espectro se tratara.
La gran resurrección se produjo el 20 de mayo del año 2009 con la aparición de un nuevo número 1 bajo el título de portada de “KILLER TOONS versión 2.0” y editado por el sello original de Ediciones Canallas e impreso de manera espectacular con doble portada y efecto UVI en, la también cordobesa, Impresión d Vértigo.

CURRÍCULUM DE LOS AUTORES
Los 6 autores que componen Ediciones Canallas desde su origen (Sinister Six) han trabajado juntos desde las primeras y añoradas Jornadas del Cómic de Córdoba allá por los años 80 (el segundo Salón del cómic en importancia tras el de Barcelona). Tras multitud de exposiciones y publicaciones, formaron parte de diferentes colectivos comiqueros, como los Tebeonautas, realizando los Encuentros en torno al Cómic y la Página de Cómic más grande de la historia, en la Plaza de la Corredera en el año 1993, consiguiendo el Récord Guinness. Se han sucedido desde entonces multitud de actos, exposiciones y publicaciones de revistas a nivel nacional e internacional. Estos son sus poderes:
Miguel Ángel Cáceres: Licenciado en Bellas Artes, ha trabajado como diseñador gráfico e ilustrador, co-editando numerosas revistas y fanzines (“Comikaze”, “Tris Tras Princesa”). Sus obras han sido publicadas en España por numerosas editoriales: Planeta DeAgostini (“Espada Salvaje de Conan”, “relatos salvajes” y “ Conan el Bárbaro”), P.E.Crom (“Bram el yacoi”), DeTebeos Ediciones (“Enano marciano”, “Freak World”, Oxford University Press (“Mikado”). También en EE.UU. ha publicado en Findlay Comics Press, Variance y CounterActive Comics. Creador del ciborg psicópata SIMEÓN ÓRDAGO para “Killer Toons”, entre sus trabajos más recientes se encuentra la adaptación al cómic de la película “Freedom withtin the heart” para Maron Pictures Studios, protagonizada por Leonardo Dicaprio.
Raúlo: Licenciado en Bellas Artes, ha trabajado para infinidad de Editoriales españolas y extranjeras, como Megamultimedia (“Wetcomix”, “Elizabeth Bathory”, “Lolitas”), Ariadna Editorial (“Dos Veces Breve”), NBM (“Sizzle magazine”), Eros Comix (“Morbid tales”), Librepress (“Playhouse cómics”), D.Tebeos, Zanzibar (“Cthulhu”), Dolmen (“Eros comix”) o Avatar (“Belladona”, “2001 maniacs” o “Crecy” con guiones de Warren Ellis. Ha publicado 3 álbumes recopilatorios (“Elizabeth Bathory”, “Aguas calientes” y “Cuentos mórbidos”). Ilustrador de juegos de rol y portadas de libros, entre sus múltiples premios, destaca el “Premio Córdoba Joven 2008” en la modalidad de Arte otorgado por el Instituto Andaluz de la Juventud.
ZONUM: (seudónimo de Fco. Muñoz del Castillo) ha publicado en numerosos fanzines y revistas desde los años 80, destacando “Cero” (con AK-47 Kalashnikov), “CADAVER”, “Alancha”, “Chismoso la Posá”, “Birux”, “Califa”, “Fanzipote”, “Actúa”, “Voz en Off”. Impartió clases en el Taller de Cómics del Ayuntamiento de Córdoba. Ilustrador de humor gráfico para el Diario Córdoba entre los años 1999-2001. Miembro fundador de KILLER TOONS y creador de la Abuelita antropófaga y el TRIO CALAVERAS. Ilustrador de libros y revistas de Anatomía, Medicina y Técnicas Quirúrgicas, compagina su profesión de Médico ORL con el dibujo. En este número 1 nos presenta al DRAGÓN ROJO y, junto con su mujer KILLERWHITE, ha realizado para la exposición del Sojo cuadros friki-killer en 3 dimensiones. En el Número 2 nos presenta el ORIGEN del TRÍO CALAVERAS
Rafa Infantes: Dibujante y escritor, ha participado activamente en multitud de eventos y publicaciones relacionados con el cómic (“Voz en Off”, “Androito Ke-Ke”, “Fanzipote”, “Batracio Amarillo”, “Malapata”, “Dos Veces Breve”, es autor de las monografías “Teatro Negro” y “Minimal”. Ha colaborado durante varios años como humorista gráfico en periódicos como “La Información”, “Diario Córdoba” y “La Voz de Córdoba”. Autor del libro “Breve Inventario de Magia” y creador de JETO, en Killer Toons publica el relato de política ficción “Un Mundo sin rostro” y “una mosca en la sopa”
MOI: Dibujante y caricaturista, publicó sus historietas en “Totem el Cómix”, “Barzelona”, y en Fanzines como “Birux”, “Fanzipote”, “Actúa”, “Voz en Off”, “Snoid”. Formó parte del colectivo Tebeonautas e impartió clases en el taller de cómic del Ayuntamiento de Córdoba realizando también varios trabajos publicitarios para éste y alguna agencia de publicidad. Resultó premiado en varios concursos de humor gráfico entre ellos el concurso nacional JB JOVEN Y BRILLANTE. Participó en numerosas exposiciones y actualmente publica en KILLER TOONS y en los blogs de MUNDO PICHÓN. Sigue exponiendo sus trabajos de humor gráfico en cinco muestras simultáneamente entre España y Portugal.
El Juán Pérez: Ha participado activamente en multitud de publicaciones (“Voz en Off”, “Androito Ke-Ke”, “Fanzipote”, “Batracio Amarillo”). Autor de la monografía “Estampas Persas”. Ha colaborado durante varios años como humorista gráfico en periódicos como “Diario Córdoba” y “La Voz de Córdoba”. Creador del desquiciado detective Charly Chaparro en Killer Toons

Ediciones Canallas

26 abril 2010

EL TERCER ARQUITECTO


Título: MARVEL VISIONARIES. STEVE DITKO
Autor: STEVE DITKO Y OTROS
Editorial: MARVEL
Páginas: 340
PVP: 29,99 $

Aprovechando la ilusión que me hace escribir en pleno día del libro, he tomado de la estantería el último tebeo que me compré; no es novedad, pero está nuevecito, salió a la venta hace apenas unos años y, para más señas, está inédito en español. Lo escojo porque me gusta, porque al adquirirlo sentí la misma alegría que si me lo hubiesen regalado y porque el día festivo lo merece. Les hablo del tomo de la serie Marvel Visionaries dedicado al sin par Steve Ditko, seguramente mi autor favorito de todos los que han pasado por la antigua Casa de las Ideas, hoy filial de Disney.
Siguiendo la filosofía de la colección, el volumen se presenta como una panorámica del trabajo del creador gráfico de Spiderman y tiene una hechura casi impecable, con su tamaño grande, sus pastas duras, lomo redondeado y sobrecubierta plastificada en brillo. Pero editorialmente hablando ahí acaba la cosa, pues ni la encuadernación fresada, ni el espantoso coloreado interior, que nada tiene que ver con los sencillos y lindos tonos originales, están a la altura de las circunstancias. Por no hablar de la exigua introducción y las ridículas cinco páginas de extras, con grave errata incluida. Aunque bueno, es Marvel, ya sabemos cómo se las gasta o, mejor dicho, como se las ahorra. Con todo, no es este el humor que quiero transmitir hoy, ya lo dicho: estoy de fiesta. Y si he de ser sincero, aún si se tratase de un libro de páginas emborronadas, papel de estraza y texto cirílico, tratándose de Ditko, le guardaría un lugar preminente en mi colección. Soy lo que se dice un fanático.
Incluidas aquí hay un puñado de historias cortas de género fantástico publicadas a comienzos de la década de 1960 en cabeceras que más tarde engendrarían a algunos de los superhéroes de la casa: Strange Tales, Tales to Astonish y Amazing Adult Fantasy, colección esta última impulsada por Stan Lee precisamente para solaz exclusivo de Ditko. Las historietas en cuestión son tontas como ellas solas, pero el estilo del dibujante nunca pasa desapercibido. El meollo del libro son las páginas fechadas entre 1963 y 1966, especialmente, como todo aficionado sabe de sobra, las de Amazing Spider-Man y las protagonizadas por el Dr. Extraño en Strange Tales. Son de una plasticidad hermosa, seguramente no tan fluidas y espectaculares como las firmadas por Jack Kirby, pero no por ello menos seminales o valiosas. Ditko fue el tercer arquitecto de Marvel, junto con Lee y Kirby, y aportó contraluz al luminoso conjunto, extravagancia, fragilidad, marginalidad y un toque de psicodelia que ha dejado su rastro dentro y fuera del campo de los superhéroes.
El libro se completa con varios trabajos muy posteriores, bastante desangelados, pero simpáticos, y que poco tienen que ver con las personalísimas obras realizadas por Ditko lejos de las grandes compañías. Estas últimas, que desmienten la supuesta decadencia del artista y resultan imprescindibles para entender su evolución hacia la autoría, siguen esperando la oportunidad de ser traducidas al castellano. Yo, por mi parte, no pierdo la esperanza.

Javier Fernández

19 abril 2010

CHANDLER, SPILLANE, MILLER & CO.

Título: DAREDEVIL DE FRANK MILLER, 6
Autor: FRANK MILLER, KLAUS JANSON
Editorial: PANINI
Páginas: 184
PVP: 19,95 €

Pasa con la gripe que generalmente no le deja a uno ganas de hacer otra cosa que estar tumbado viendo la tele, lo cual, sin exagerar, tampoco es mala cosa de vez en cuando. Así que en esas estaba, estirado en el sofá, disfrutando del humor que producen unas decimillas inesperadas, cuando se me ocurrió que el gozo sería completo si en lugar de abandonarme a los telefilmes y sitcoms de medio pelo que amenazaban freír lo poco que me quedaba de cerebro buscaba en mi videoteca algo más acorde al momento. Y vaya si lo hallé: Kiss Me Deadly, la peli de Aldrich, lindo tipo donde los haya, el drama noir de Mike Hammer enfrentado a la guerra fría; ven, todo es cuestión de temperaturas.
El caso es que ahí me tienen, a la mañana siguiente, con ganas de pisar la calle en gabardina, pero sin gabardina en el armario y con el sol de justicia de la primavera mexicana, casi repuesto por obra y gracia del behemot atómico de la otra noche, cuando me decido por dar un pequeño paseo hasta una cercana librería de viejo, nativa donde las haya, esto es, sálvese quien pueda, miles de volúmenes apilados de forma desconcertante en media docena de habitaciones de un edificio sostenido, qué duda cabe, por esas mismas columnas de libros. Se me ocurre entonces que el regusto fílmico pide a gritos la lectura de alguna novelilla negra y me dirijo a un grupo de desocupados que se solaza en el patio central, sentados más allá de varias tablas elevadas en caballetes y rebosantes de títulos del Reader’s Digest. Mi pregunta, traducida al español de España y dirigida a nadie en particular –imposible saber cuál de ellos es el encargado–, es más o menos la que sigue: ¿Tienen ustedes algo de novela negra? La respuesta de boca de la única mujer de la reunión, muy resumida: No.
Pero no crean que soy de los que se desaniman fácilmente, total me cuesta imaginar que aquí los amigos se sepan de memoria el inventario y tengo el repentino feeling de que la palabra “novela” les ha hecho reparar por un instante en que todo ese papel que nos rodea tiene o tuvo forma y función. De modo que, acostumbrado como está uno a antros de este tipo, dejo que mis dedos se ensucien y se conduzcan por instinto entre lomos desvencijados y telarañas hasta que, ¡albricias!, caen en cascada tres: un Chandler y dos Spillane, toma ya, el primero con los filos pintados de negro y los otros, de amarillo, todos más o menos del año en que nací yo, la edición, se entiende. Luego, esto no lo puedo evitar ni aún queriendo, mis ojos reparan en un montoncito de tebeos, tamaño Novaro, de la editorial Vid, pero son sólo los dos de arriba, el resto es una pila de atrasados del National Geographic, edición de vaya usted a saber dónde, mi gozo en un pozo. La pareja reza en portada: Punisher: War Journal; con todo, los abro, más por costumbre que otra cosa, y resulta que lo de dentro son en realidad dos Daredevil de la primera etapa de Frank Miller. Ah, qué buenos tebeos, pienso, buenos de verdad. En total 45 pesos, no llega a tres euros.
Ya ven, lo que se dice un día de suerte.

Javier Fernández